Las calles de la capital soriana vivieron este sábado una jornada histórica e inolvidable con la celebración del Encuentro de Gigantes y Cabezudos, un evento inédito dentro de la programación de las Fiestas de San Saturio que logró reunir a cientos de familias y visitantes a lo largo de todo su recorrido.

La cita arrancó con la recepción oficial de las comparsas invitadas: la Comparsa de Ibarra (Gipuzkoa) y la Comparsa Arai de Vitoria-Gasteiz (Álava), quienes junto a los anfitriones, la A. C. Comparsa Municipal de Gigantes y Cabezudos de Soria, llenaron el centro urbano de fiesta, tradición y hermanamiento cultural.
Recepción institucional en la Casa Consistorial



Uno de los momentos más destacados de la jornada tuvo lugar en el Ayuntamiento de Soria, donde el alcalde, Javier Antón, junto a varios miembros de la corporación municipal y concejales, ofreció una recepción oficial a las tres delegaciones. Durante el acto institucional, se puso en valor la importancia de conservar la cultura popular y la imaginería festiva de Soria, Ibarra y Vitoria-Gasteiz para estrechar lazos entre las tres localidades.



Un desfile de ritmo, color y tradición por las calles
Tras la recepción, el pasacalles colectivo recorrió las principales arterias peatonales del casco histórico y el centro de la ciudad. El cortejo estuvo animado por el continuo sonar de los dulzaineros, txistularis y gaiteros, ofreciendo un variado repertorio de melodías tradicionales y majestuosas estampas a lo largo de todo el trayecto.
Junto a los gigantes, los cabezudos —con la recién reestrenada y popular Bruja de 1971 al frente— hicieron las delicias de los más pequeños en una jornada festiva caracterizada por las carrerillas, los sustos y el excelente ambiente en las calles.



Desde la A. C. Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Soria se ha calificado la jornada como un éxito absoluto de organización y público, destacando el comportamiento impecable de los voluntarios, músicos y porteadores, así como la calurosa acogida brindada por la corporación municipal y el pueblo de Soria a las delegaciones vascas.



